—Señor… —dijo Laura, haciéndose un lado con suma cortesía.
Álvaro le echó un vistazo antes de fijar la mirada en Noelia, quien continuaba sentada en el suelo.
—¿Qué quieres aquí?
—Alvi… —murmuró Noelia, mirándolo con una mezcla de sorpresa y alivio, como si no pudiera creerlo—. Incluso dejó escapar una lágrima perfecta, en el momento preciso. Laura pensó que su actuación era digna de un aplauso.
Al percatarse de que Álvaro no tenía la menor intención de ayudarla a levantarse, Noelia se incorporó