—¿A dónde? ¡Pues alguien vino hasta Midred, nuestro propio territorio, con la intención de arrebatarle la esposa a otro! —bufó Carmen, soltando una risa sarcástica.
Laura se sobresaltó: —¿Vino gente de Leeds?
—Sí —afirmó Oliver, a punto de decirle a la joven que se quedara vigilando la UCI. Pero Laura se le adelantó:
—Acompañaré a ustedes —propuso.
Oliver reflexionó un momento. Aunque Laura fuera hija adoptiva de la familia Saavedra, siempre había demostrado ser reservada y efectiva. Dado lo alt