En aquel entonces, guiado por lo que Noelia le había dicho, Álvaro había creído que Gabriela solo estaba fingiendo ante la familia…
Pero ahora, un pensamiento terriblemente perturbador lo asaltó: ¿y si sus lágrimas y esa reacción tan intensa se debieron a que estaba viendo el rostro de Emiliano, su amor muerto?
¿Había más indicios?
Claro que sí.
Había muchos.
Estaba la forma en que Gabriela siempre lo miraba con un cariño desbordante, cómo lo perdonaba y aceptaba incondicionalmente sin importar