El jardinero mantuvo la mirada perdida en el mar:
—En ese medio año, la señorita Sofía conoció a Eliseo Saavedra, y se enamoró tan ciegamente que ni caso hizo a las advertencias de sus padres. Se casó creyendo que vivía una historia de amor. Pero Eliseo ya era infiel incluso antes de la boda, y después fue peor: una mujer tras otra, como un puñal retorcido en el corazón de la señorita Sofía, hasta dejarla hecha trizas.
Desvió la mirada del mar y la fijó en Gabriela:
—No entiendo por qué alguien