Esta vez, Noelia no estaba dispuesta a titubear ni a dejar que Álvaro eludiera su responsabilidad. Había aprendido de los rechazos anteriores.
Ahora, lo obligaría a asumir su deber, sin dejar espacio para evasivas.
¿Qué importaba haber perdido el útero?
¡Ella no era como la inútil muda! No pensaba dejarlo escapar, y mucho menos compartirlo con alguien más.
Si Álvaro quería tener hijos con otra mujer en el futuro, adelante, pero ella estaría firmemente instalada como la esposa legal.
Ella sería q