Su mente volvió a las grabaciones. ¡Estaba claro que fueron hechas hace tres años!
¡Esa maldita había conservado esas grabaciones incluso después de casarse con Álvaro!
Gabriela era como un perro que no ladra, pero cuando muerde, lo hace hasta el hueso.
No importaba si era porque empezaba a investigar la muerte de sus padres o porque tenía pruebas para chantajear a Noelia.
Gabriela no podía seguir viva.
Pero había que actuar con paciencia, ¡con cuidado! ¡No podía precipitarse!
Primero, tendría q