Alicia salió apresurada para recibirlo.
—Señor…
—¿Dónde está?
—En el invernadero… —Alicia señaló hacia esa dirección.
Álvaro no dijo nada y se encaminó directamente hacia allí.
Alicia lo miró preocupada, pero no se atrevió a seguirlo.
La puerta del invernadero estaba abierta.
Álvaro se acercó y vio a Gabriela, vestida con ropa cómoda de casa, regando una monstera.
Esa planta la había recogido Gabriela la Navidad pasada, durante una visita a la casa antigua.
El jardinero de allí la había desechad