Gabriela desvió la mirada, se levantó, apartó las sábanas y obedientemente se acercó a él.
Álvaro la miró mientras se sentaba junto a él.
Con un gesto suave, la atrajo hacia sí, rodeó su cintura con su brazo y la hizo sentar en su regazo.
—¿De qué soñaste? —preguntó.
"¿Qué pasa?" Gabriela se puso alerta al instante.
Temía que, sin querer, hubiese hablado durante el sueño y revelado algo que no debía.
—Tu boca estaba sonriendo —dijo Álvaro mientras acariciaba su mejilla—. Gabriela, hace mucho que