83. LA TRAMPA DE MINETTI
Sentí que me estaba atrapando con una red invisible que no podía romper. Esa sonrisa suya no era simplemente burlona; era un recordatorio de su poder y de que el juego siempre estaba bajo su control. Aunque aparentara calma frente a mamá, yo iba descifrando cada palabra con cautela.
—Claro... —respondí, sintiendo que mi propia garganta iba cerrándose poco a poco.
Me enderecé y traté de adoptar el tono más convincente que pude para no provocar otra chispa de tensión. No quería enfrentarlo ot