8. ¡DIEZ MILLONES!
Definitivamente, mi cerebro está jugando en mi contra. En situaciones normales, debería estar pensando en cómo salir de este enredo, y aquí estoy, comparando físicos como si fuera un desfile. ¿Será el estrés lo que me hace divagar así, o simplemente he perdido toda noción de la cordura? En cualquier caso, si sigo pensando así, me voy a ganar una entrada gratuita al manicomio... o peor, al cementerio, porque dudo que un mafioso tenga mucha tolerancia para esposas que evalúan otros escenarios "a