9. EL DILEMA DE LILIAN
Sacudo la cabeza, intentando olvidar los diez millones. Estoy a nada de echarme a llorar al saber que, al fin, algo hará que mi pobre hermana no sufra tanto. No puedo contenerme y le estrecho la mano al director efusivamente, mientras siento cómo no deja de observarme lleno de curiosidad. Luego, me indica que siga a la enfermera y agrega que nos verá la próxima semana, ya que Luci deberá venir semanalmente a consulta.
—Este es mi número personal. Cualquier cosa diferente que presente Lucila,