54. ENTRE SOMBRAS Y VERDADES
ALAYA:
Estaba tan aturdida y aterrada mientras me arrastraban por interminables pasillos oscuros de piedra negra. Parecía una muñeca rota en las manos de los guardias que me sostenían con tanta fuerza que sentía que mis brazos podían partirse en cualquier momento. De seguro quedarían marcas azules en ellos. Mi mente no dejaba de volver una y otra vez a lo que había dicho el Alfa Lirión.
"Eres solo un recipiente… tú y tu hijo serán sacrificados por Reynolds…"
Las lágrimas corrían por mi rostro