Mundo de ficçãoIniciar sessãoDAMIÁN:
Me quedo observando en silencio cómo se aleja, limpiándose las lágrimas, hasta que la veo correr con todas sus fuerzas, alejándose más y más sin que yo pueda seguirla. Un carro de golf se detiene a mi lado. Levanto la mirada y veo al abuelo Minetti, que había llegado hace rato y se quedó escuchando la conversación entre nosotros.—No dejes que eso te detenga, muchacho —me dice mir






