427. ESPECTROS DEL PASADO
ALESSANDRO:
Sin esperar a escuchar más, salgo corriendo hacia dónde me indicara el Pelirrojo, con mi corazón latiendo aceleradamente. El miedo a que sea verdad que todos estos años mis padres pudieran estar encerrados aquí me nubla el entendimiento. Rufo corre y me detiene por un brazo porque estuve a punto de caer en una trampa.
—Espera, Ale, deja que yo vaya delante —me pide colocándome detrás de él.
—¿Serán ellos? —Apoyo una mano en el hombro de mi amigo porque siento que mis piernas no