383. UN PEQUEÑO ESCAPE
LILIAN:
Lo miré entendiendo a lo que se refería; era realmente exasperante la situación en la que se encontraba, pero de la que tendría que salir él solo. Ya le había dicho lo que había hecho, lo demás dependía de él. Por eso acepté contarle lo sucedido para que dejara de tener esa expresión de agonía.
—Bueno, cuando entramos en la casa, le salté encima a Ale. Me sentía muy excitada por todo, Migue, te lo juro, estaba ardiendo de deseos. Me quería comer a Ale y él a mí —reí, sintiendo cómo me