382. HAZ QUE TE LLEVE CON ÉL
LILIAN:
Migue me miró por unos instantes, pensativo. Estaba segura de que mis palabras lo habían impresionado. Siempre era él quien me aconsejaba, el sabio y experimentado, quien lo sabía todo. Miró a lo lejos, donde los hombres entrenaban y otros corrían arreglando cosas.
—Tienes razón, Lili, estos días siento que me ahogo; ni a correr los autos me deja. Él cree que no me doy cuenta, pero cuando los chicos me llaman, me invita a hacer algo para que yo no pueda ir. Sé que lo hace porque tiene