380. UN HECHO INAUDITO
LILIAN:
Cuando me despierto, ya Ale no está a mi lado. Me doy cuenta de que me lastimé un poco las rodillas y los codos, y que Ale me curó. Me doy un baño y me pongo ropa cómoda. En la cocina, me encuentro con mamá y Ninetta.
—Buenos días, ¿todo bien, mamá? ¿Ya se levantó Luci? —miro alrededor buscando a mi hermana.
—No, todavía duerme aferrada a Damián, y él no se mueve —contestó de mala gana mientras me servía un jugo.
—¿Qué quieres decir con que no se mueve? ¿Le pasa algo? —la miré con preoc