Mundo ficciónIniciar sesiónMINETTI:
Miré el reloj en mi muñeca que seguía corriendo. Eran las tres de la mañana y no teníamos sueño. La vida se movía a un ritmo frenético, y en cada latido, sentía la locura de la mafia acechando. Pero al mirar a Lilian, supe que íbamos a desafiar juntos los demonios que se interponían en nuestro camino.
—No tengo nada que perdonar. Pero no solo lo hice porque te salvó la vida, Lili. Au






