Mundo ficciónIniciar sesiónANDY:
En un elegante auto avanzo despacio hasta la entrada de un céntrico hotel. Voy elegantemente vestido; al llegar, me bajo con un enorme ramo de rosas rojas y le entrego las llaves al chico encargado de llevar el auto al parqueo. Me dirijo hasta la recepción.
—Buenos días —saludo sin dejar de arreglarme—. Por favor, ¿podría avisarle a la señorita Lilian Caleri Pagani en la habitación ciento veinticinco que su prometido la está esperando? —¿Ciento veinticinco, dijo, señor? —pregunta la recepcionista—. Un momento, por favor. Sonrío mirando las flores, imaginando la cara de ella cuando las vea. Es la primera vez que le regalo flores. Toco nerviosamente mi bolsillo para verificar si la cajita del hermoso y caro anillo que compré está en su lugar. Suspiro feliz al comprobar que todo está bien. Teng






