Mundo ficciónIniciar sesiónLo entendía, claro que lo hacía. Hasta hace unos minutos estaba diciendo que amaba a Andy con todo mi corazón, y ahora decía todo lo contrario. Le estaba confesando mi amor a Alessandro Minetti. Sentí una punzada de frustración y culpa al escuchar su pregunta, pero no podía culparlo. Había cambiado mi discurso tantas veces que seguramente era difícil para él creerme ahora. Me escrutaba con intensidad y dureza; sé que estaba dispuesto a arrancar la verdad de mí aunque yo no quisiera decirla.
—¡Eso es otra cosa! —me alejé un poco de él—. Me acabo de dar cuenta de que anoche no me sentí celosa porque Andy estuviera abrazando a otra mujer. —¿No? —me observó frunciendo el ceño, intrigado. —¡No! —dije con firmeza—. Mi dolor fue mayor porque comprobé qu






