165. CONVERSACIÓN ENTRE AMIGOS
Suelto una estridente carcajada al escucharlo agradecerme por el zapatazo del día de la boda. Me observa sonriente al percatarse de lo que me dijo.
—¿De veras me estás dando las gracias por eso? —pregunto sin poder creer que lo esté haciendo.
—Te las mereces, porque por la molestia de ese golpe fue que te hice casar conmigo, y tú viniste con Lucila que hizo caminar a mi abuelo con su amor. Es una niña muy linda y adorable. Muchas gracias, Lili —y, todo emocionado, me abraza.
La puerta se abre y