165. CONVERSACIÓN ENTRE AMIGOS
Suelto una estridente carcajada al escucharlo agradecerme por el zapatazo del día de la boda. Me observa sonriente al percatarse de lo que me dijo.
—¿De veras me estás dando las gracias por eso? —pregunto sin poder creer que lo esté haciendo.
—Te las mereces, porque por la molestia de ese golpe fue que te hice casar conmigo, y tú viniste con Lucila que hizo caminar a mi abuelo con su amor. Es una niña muy linda y adorable. Muchas gracias, Lili —y, todo emocionado, me abraza.
La puerta se abre y, como un ciclón, entran por ella Migue seguido por Gina y los demás cargados de bolsas. Nos separamos ante el dramatismo que arman.
—Oigan, tortolitos, dejen los cariños para cuando estén solos —nos dice Migue, quitando las bolsas de los guardias de seguridad.
—¿Compraron la tienda entera? —pregunto al ver la exageración de compras que hicieron—. ¿Se van a quedar a vivir en Milano?
Migue se deja caer en uno de los sillones, rodeado de bolsas de todas las marcas de lujo posibles. Parece satisfec