164. LA VIDEOLLAMADA
Es justo en ese momento en que Luci se asoma en la pantalla. Alessandro, imponente como siempre, sigue mirando por encima de mi hombro. Su chaqueta negra, perfectamente ajustada, resalta sus hombros fuertes, y el brillo de sus zapatos refleja el poder que emana.
—No, Lili —interrumpe Luci—, nos vamos a quedar acá otras tres semanas, o quizás más.
—¿Tres semanas o más? —pregunto haciendo pucheros.
—Sí, y antes de que me digas algo sobre mi tratamiento —me deja con la boca abierta por la ve