154. EL CAPO Y SU PRIMERA DAMA
Miro a mi prometido con molestia mientras aprieto los dientes. Su tono inquisitivo me enerva, y por un segundo pienso en simplemente dar media vuelta y dejarlo ahí de pie con todas sus absurdas acusaciones. Pero no lo hago. Andy es mi prometido, pero en este momento parece un extraño.
—¿Acaso me estás escuchando? —digo, manteniendo la voz controlada, pero apenas—. Ya basta, Andy, no voy a repetirlo otra vez. No te estoy engañando. Porque me mencionaste que te ibas el mismo día que llegué en la noche. Por lo que no entiendo, si no te fuiste, el por qué de que no me hayas visitado para hablar como te pedí. ¿Te estás escondiendo? —lo increpé de frente, no queriendo dejarlo ir sin que se explique.
—No es eso, bonita, pero la conversación que vamos a tener depende de una respuesta que estoy esperando —dijo para mi sorpresa—. No quiero hablar contigo hasta que me aseguren una cosa.
—¿De qué hablas? ¿Qué tiene que ver eso con lo que tenemos que hablar para definir nuestra relación? —estaba