Mundo ficciónIniciar sesiónEn verdad, puedo ver los grandes ventanales de su oficina desde el balcón; de seguro me estará vigilando todo el día. No podría sentirme cómoda con Andy sabiendo que me ve. El que sigue es el doblar, me indica el señor que me los muestra.
—¿No pudo escogerlos más lejos, aunque sea una cuadra más allá? —pregunto algo molesta. Siento una gran necesidad de escapar de las garras de Minetti, aunque






