Mundo de ficçãoIniciar sessãoAbro la puerta. En ella, sujetándose del marco con ambas manos, está Alessandro. Se tambalea y lucha por mantenerse de pie. Me doy cuenta de que ha bebido. No, bebido no: se ha ahogado en alcohol.
—Lilian, ¿quién te ha dado permiso para no regresar a mi casa? ¿Quién? —logra decir, medio enredado, mientras se tambalea a punto de caer. Lo recibo en mis brazos, miro por si veo a uno de sus hombres de seguridad, pero no h






