Mundo ficciónIniciar sesiónLILIAN:
Me encojo sobre mí misma al sentir la severidad en sus palabras. Sé que tiene razón en todo lo que me dice, por eso bajo la mirada ante él y, como una niña pequeña que ha sido regañada, respondo:
—Está en la casa —pero luego le ruego—: Alessandro, no te molestes otra vez conmigo, por favor. Siempre era mi hermana Luci la que se encargaba de recargar mis aparatos; a mí se me olvida. Y ay






