Mundo ficciónIniciar sesiónLILIAN:
Seguimos jugando así por un largo trayecto. Miguel y Rufino se llevan de lo mejor. Les hago señas para que nos esperen; se han adelantado un poco. Sé que es para tener su propia privacidad, pero mi estómago está vacío.
—Ale, tengo hambre, ¿podemos almorzar aquí? —pregunto acariciando mi estómago. —Lili, ¿por qué no me lo dijiste antes? —preguntó en






