—Hay un veneno que encaja con tus síntomas. Se llama VX-13. Fue creado en el mismo laboratorio donde Rey experimentaba. Yandel me dijo que las dosis eran microinfiltradas, por eso no se detectaban fácilmente. Como tu veneno es experimental, podría caber la posibilidad que el veneno fuera distribuido por los subordinados de Rey.
Max apoyó los codos sobre las rodillas, su expresión más vulnerable que nunca.
—No quiero que pongas tu vida en riesgo por esto —repitió él.
—Y yo no quiero que mis hijos pierdan a su padre —le contestó sin dudar—. No puedo hacer como si nada pasara, Max. No cuando al fin te tengo aquí. No después de lo que hemos vivido.
Max la miró en silencio, tragando el nudo que se formaba en su garganta.
—Si esto se filtra, Olivia… si alguien de la organización de Rey sabe que estamos rastreando su trabajo…
—Entonces que lo sepa —interrumpió ella, con firmeza—. No tengo miedo. Los acabé una vez, puedo volver a hacerlo.
Max bajó la mirada, negando suavemente con la cabeza,