El mismo Jesper que siempre estaba al lado de “Xander”.
Olivia giró lentamente su cabeza hacia Max. Él ya no la miraba, mantenía la vista al frente, pero su mandíbula estaba tensa. No necesitaba confirmación. Lo supo.
—Tú… tú eras Xander —dijo ella, más como una constatación que una pregunta.
—También te lo diré —murmuró Max, sin atreverse aún a enfrentarla.
Durante el camino al hotel, el silencio no se rompió. Olivia iba en shock, conectando piezas que por fin hacían sentido. Las atenciones, los detalles, las noches en que el misterioso “Xander” parecía conocerla más de lo que debería. Todo cuadraba.
Y Max… Max parecía inerte en sus pensamientos, porque sabía que al llegar, todo se derrumbaría.
Cuando llegaron al hotel, subieron sin decir una palabra hasta la habitación. Él usó la misma habitación que la de Xander. Otra prueba más. Ya no había dudas.
Pero al abrir la puerta, lo inesperado los esperaba.
Luna estaba allí. De pie, como si llevara tiempo esperando. Con el cabello suelto,