Nathalia se mordió suavemente el labio mientras se ponía de pie tambaleándose con lágrimas en los ojos. —Me duele la pierna… No creo que pueda caminar—.
—Le pediré a alguien que te envíe al hospital—. Estaba pensativo, pero era obvio que no se preocupaba mucho por ella.
—Amy—. Nathalia tiró del borde de la camisa de Amos y pronunció: —¡E-Ella es la que me empujó! Ella dijo que no tengo derecho a ser tu prometida, y que no puedo ser tu esposa…— Las lágrimas comenzaron a correr por su hermoso ros