Había deseo y anhelo en sus ojos. Parecía una bestia que acababa de ver a su presa y estaba a punto de cazarla.
Los labios de Olivia se abrieron con miedo.
Antes de que pudiera decir una palabra, Max ya la había forzado para besarla.
El beso fue tan exigente y agresivo como si estuviera pidiendo más.
Las piernas de Olivia comenzaron a sentirse débiles. Se tambaleó hacia atrás, hacia la ducha.
Cuando la espalda de Olivia golpeó la llave del agua, trató de alejarse de ella, pero solo terminó abri