Sabiendo que era su hijo, contestó el teléfono sin pensarlo dos veces.
—Hola cariño, voy a pasar la noche en casa de un amigo porque estoy atrapada bajo la lluvia. Volveré mañana por la mañana. Recuerda verificar si las ventanas están cerradas. No patees las sábanas cuando duermas, ¿de acuerdo? Dame un beso.
Justo cuando estaba esperando que Noa le diera un beso de buenas noches, escuchó al hombre a su lado aclararse la garganta. Sin saber cómo explicar la situación, optó por permanecer en sile