VALENTINA ROSS
Abrí la puerta de mi departamento y un olor maravilloso a comida casera flotó hacia mí, sustituyendo al instante la preocupación de las últimas horas.
— ¿Mi vida? ¿Eres tú? — La voz cálida y familiar de Josh provino de la cocina.
Apareció en el pasillo usando un pantalón deportivo gris y una camiseta blanca, secándose las manos con un trapo de cocina. La sonrisa que se dibujó en su rostro calentó mi corazón. Se veía cansado, dudo que haya dormido lo suficiente después de la guard