VALENTINA ROSS
En cuanto terminó la reunión en la oficina de presidencia, recogí mis cosas y salí de ahí lo más rápido que mi dignidad me lo permitió.
Caminé apresurada por los pasillos hasta mi oficina. Cerré la puerta tras de mí, tiré los documentos de cualquier manera sobre el escritorio y tomé mi celular.
Abrí la conversación con Domenico y escribí rápido:
"Ven a mi oficina. ¡Ahora!"
No tuve que esperar mucho. Menos de tres minutos después, la perilla giró. Domenico entró a mi oficina, cerr