130 - Vuelve a mí...
ARES BECKETT
El sol calentaba mi rostro con una suavidad que nunca antes había sentido en mi vida. Sentado en la hierba verde y perfectamente cortada de un campo infinito, observaba al niño de cabello oscuro y a la niñita de ojos castaños y brillantes correr tras una mariposa. Su risa era la segunda melodía más dulce que había escuchado en mi vida. La primera, por supuesto, era la voz de mi esposa.
Un poco más adelante, bajo la sombra de un árbol inmenso, Rubi estaba sentada sobre una manta de