VALENTINA ROSS
Abrí los ojos lentamente, parpadeando contra la claridad y giré mi rostro despacio en la almohada. Domenico aún dormía profundamente.
Su rostro estaba relajado. El cabello oscuro le caía alborotado sobre la frente, y su respiración era lenta y rítmica.
Me quedé unos minutos observando al hermoso hombre a mi lado. Sabía que la realidad y el sentimiento de culpa me aguardaban, pero, dentro de este penthouse, permití que la fantasía se apoderara de mí.
Cuando Domenico finalmente des