Capítulo 9 — El alta
El pasillo de la clínica olía a desinfectante y café tibio de máquina. La luz blanca de los tubos hacía que todo pareciera suspendido en una claridad demasiado nítida. Victoria caminaba al lado de Samuel, con el paso firme de quien no deja que la angustia se le note, aunque por dentro la respiración se le partiera en mil fragmentos.
Los esperaba el doctor Herrera, un hombre de mediana edad con ojos cansados pero voz serena, esa clase de profesional que sabe dar noticias di