Capítulo — Entre dos sangres
Samuel volvió a leer la carta una y otra vez, como si las letras pudieran transformarse si las miraba lo suficiente. Pero no cambiaban. La letra de su madre, firme y curvada, era inconfundible.
**“Hijo, mi querido Samuel: si alguna vez leés esto es porque ya no estoy para decírtelo, porque no tuve tiempo. Quiero que sepas la verdad. No pude decírtelo antes, por vergüenza: tu verdadero padre nunca supo de tu existencia… o quizás no quiso buscarte.
Yo trabajaba en l