Capítulo — Papeles que no encajan
La mañana en el Hotel Montaldo amaneció con una calma engañosa, como si las paredes quisieran disimular el peso de lo que ocurría puertas adentro. Samuel entró temprano, con paso firme, el gesto serio y la determinación de un hombre que cargaba más de lo que mostraba. Saludó apenas con un movimiento de cabeza, y a cada empleado que se cruzaba les pedía lo mismo: discreción absoluta sobre lo ocurrido con Victoria el día anterior.
Nadie debía filtrar nada. No ha