Olivia
Sentada en la habitación del hospital, no podía dejar de mirar a mi pequeño hijo, mi corazón se llenó de un amor que nunca había conocido.
A mi lado, Enzo me miraba con orgullo, con su mano descansando con ternura sobre mi hombro. La emoción de tener a mi familia reunida era inmensa, aunque la sombra de la mafia nos amenazaba con nublarnos la felicidad. Pero no estaba dispuesta que eso sucediera.
El silencio de la habitación contrastaba con el bullicio que sentía en mi mente. Había tant