Olivia
Él seguía frente a mí, esperando mi respuesta a su propuesta.
Sinceramente, no estaba ni siquiera dispuesta a pensar en los pro y contras. Solo lo tomaría confiando mis esperanzas en este hombre.
—Vamos, nena, háblame —pidió aún con sus ojos fijos en los míos.
Me permití dudar un poco, solo para escuchar de nuevo y creerme que me ayudaría a salir del calvario que representaba ser una Manchester.
—Quiero que te sinceres conmigo y me digas por qué no me entregaste a mi padre.
El suspiro y,