30

Me acosté sobre el pecho de Hayden y lo miré por un largo rato; él tenía los ojos cerrados, se veía relajado y feliz.

— Te amo — le dije.

Hayden lentamente abrió los ojos y me miró.

— Pensé que estabas dormido — le dije.

Él me apretó más a su pecho y empezó a darme besos en la cabeza.

— Vuelve a decirlo, por favor. Me encanta cómo suena — me pidió.

Yo levanté la vista y lo miré.

— Te amo, te amo, te amo — le dije repetidas veces.

Hayden agarró mi rostro y me dio un beso rápido, después me miró
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