Una semana después.
Hayden se quedó en mi apartamento, creo que eso ya se estaba haciendo costumbre para el, nuestra relación se estaba volviendo un poco demasiado hogareña, y yo no podía pedirle que se fuera, porque me encantaba dormir entre sus fuertes brazos, se sentía cálido y de alguna manera tan especial.
— Creo que hoy no podré quedarme a dormir — Me dijo mientras me preparaba el desayuno.
Yo me puse a su lado y lo mire.
— ¿pasa algo? — Le pregunté.
El nego con la cabeza de inmediato.
—