Miradas de Otoño.
El jardín parecía sacado de un sueño. Las flores aún resistían el cambio de estación, pero las hojas que caían lentamente del nogal anunciaban el inicio del otoño. El viento era más fresco, y crujía suave bajo los pies de Anya y Alan mientras caminaban tomados de la mano.
—Me alegra poder trabajar desde casa —Dijo Alan, con una sonrisa ligera—. Así pude pasar tiempo contigo y los niños. No puedo creer que haya una exposición de mis obras en solo unos días. Tu madre logró muchísimo en solo un me