- Dante ¿Estás seguro de que no has provocado a nadie últimamente?
Era una pregunta demasiado amplia para alguien que, desde su puesto como primer ministro, tenía más enemigos que como el heredero de un imperio comercial.
A donde quiera que fuera, movilizaba a un batallón completo. No necesitaría tanta protección si no tuviera tantos enemigos.
Lo difícil era adivinar cuál de todos era el que se la pasaba jugando al gato y al ratón con él.
Especular con cuál de todos sus enemigos sería el más fe