Lo primero que vio Lara al despertar, fue la fina y delicada gasa que envolvía la cama con un toque de ensueño.
Una suave briza se colaba en la habitación desde los laterales vidriados del cuarto, haciendo danzar la gasa delante de sus ojos como si fueran las alas de un cisne, simplemente encantador.
Tenía la mente en blanco y el alivio del dolor que ya no dolía.
Con los párpados pesados, se giró en la cama y vislumbró el sol fuera.
La enorme cama, las suaves sábanas, la gasa y el grueso tronc