Mientras Dante esperaba noticias de Salvador, las cosas iban de mal en peor.
Hay dos realidades relacionadas con un evento desafortunado que son indiscutibles:
La primera es que cuando algo malo pasa una vez, algo más tiene que suceder.
Y la segunda, que las malas noticias nunca tardan en saberse.
Quien fuera que sea el ente encargado de joder la vida de los simples mortales, al parecer, odia pasar desapercibido y detesta los números impares y las cosas a medias, porque para Dante, llovían mal