7. Narra Anastasia
El despertador sonó a las seis de la mañana, cortando un sueño inquieto. Me levanté con una pesadez en el pecho que ninguna cantidad de café pudo aliviar. Afuera, el otoño soplaba con fuerza, así que opté por mi uniforme de camuflaje: un pantalón negro tipo palazzo, grueso, holgado y forrado con polar, y un suéter de lana color beige con detalles negros, lo suficientemente ancho para no marcar ni una sola curva. Cómoda, casual, invisible.
Al mirarme al espejo, sentí un escalofrío. Mis lentes de