48. Narra Maverick
Sus palabras cayeron en la habitación como una cuchillada directa al centro del pecho, un eco seco y cortante que se estrelló contra las paredes de azulejos oscuros y la alfombra desgastada de aquel motel de carretera.
El silencio que siguió a su frase fue tan denso, tan pesado, que parecía comprimir el aire de la estancia hasta volverlo irrespirable. Sentí que la garganta se me secaba de golpe, que el pulso en mis sienes latía con una violencia inusitada y que el suelo bajo mis zapatos de dise