47. Narra Anastasia
La noche había caído sobre la ciudad con una pesadez densa, teñida por las luces de neón y el rumor constante del tráfico nocturno. Tras una semana fantástica en el campus universitario, donde había recuperado la ilusión por trabajar a la luz del día, la cruda realidad financiera me recordaba que la penalización del contrato de MAVE había dejado mis cuentas tambaleándose. Los alquileres en Nueva York no perdonaban, y para mantener mi independencia absoluta necesitaba seguir recurriendo a mi tra